Mudanza
Tras bastantes meses confiando en que esta web se arreglara, renuncio.
La bitácora “Zampando cine en Madrid” se ha trasladado a
http://kinomangxulo.wordpress.com
Ahí nos vemos.
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··········Como comedia me parece bastante sosa. Es como si se quisiera desaprovechar a propósito, para no despistar del ‘mensaje’, la personalidad obsesiva del protagonista, los choques que le supone con la realidad o con los otros. Sólo hay unos pocos momentos divertidos, normalmente a cargo de secundarios, como el abogado psicoanalista luthier o la asistenta. Incluso el actor, al que acá en España conocemos por un par de películas en que era verborreico, está contenido.
··········Y lo que no es la comedia en sí, la historia de sentimientos me parece un poco tópica. Y lo que tiene de bueno (no debe ser muy sano armar una relación sobre dos soledades, al menos si estas vienen siendo soportables), se estropea con los giros finales.
··········El ritmo es lento, más dedicado a la progresión de un amor (bastante difícil de creer) que a entretener.
··········Por lo demás, se deja ver, si no se tiene sueño.. ¡Y qué casa!
·········· Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 4.
··········No es una película sobre “La consagración de la primavera”, ni sobre música en general, aunque sí lo es. No es una película sobre la danza, aunque lo es. No es una película sobre la condición social de un grupo numeroso de chavales urbanos, aunque también.
··········Me parece una magnífica película sobre el concepto del aprendizaje, el adiestramiento, como un factor clave de la educación, el despliegue, el crecimiento. O esto es lo que más me interesa. No sólo por unas cuantas frases más o menos lúcidas sobre el silencio, la disciplina, hacer bajar a un grupo para que renazca, etc.; sino por el proyecto en sí. El trabajo de Royston Maldoom y su equipo (el de Sir Simon Rattle con la orquesta es más bien un contrapunto que refuerza el concepto y lo amplía desde una edad concreta a todas) es el de unos profesionales, de lo suyo, la danza, pero también de la formación, de la transmisión de las actitudes y las habilidades. No es sólo la habilidad del narrador cinematográfico sabiendo qué filmar, a quién preguntar, a quién sacar del contexto de la obra, para hacernos ver las consecuencias formadoras del aprendizaje, es que el equipo de instructores saben a lo que juegan, saben que tienen un objetivo profundo que va mucho más allá de una representación de danza. Y que tampoco es simplemente un dar oportunidades de una manera –digamos- socialdemócrata, sino un formar, o enfrentar a los chavales con su cuerpo, su forma, su ser-en-el-mundo, sus muletillas en las relaciones con sus iguales y con los maestros, su trato hacia sí mismos.
··········Además de que el tema me parezca interesante, creo que tiene buenas ideas, como mezclar narraciones personales de Maldoom y Rattle sobre su adolescencia con lo que dicen los chavales. A veces te parece ver dos momentos de la misma persona.
··········La filmación es muy informativa, no sólo en cuanto a las salas de los bailarines y los asientos de la orquesta, paseándose sin dar la sensación de estorbo, sino incluso en las tomas urbanas, un frío que es climatológico y arquitectónico. También es estética, sabe hacer sentir no sólo cuando el objeto es en sí hermoso (la representación final, la sala de la Filarmónica de Berlín) sino también cuando podría no serlo (ensayos fallidos, participantes distraídos, desinteresados, esos edificios como desvitalizados).
··········El ritmo sube y baja como lo hacen los propios grupos de aprendizaje, pero en ningún momento decae o hace perder el interés.
··········Yo asisto, casi más que emocionado, agradecido a los que saben enseñar.
·········· Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 9.
Documenta Madrid 07.
··········Una coproducción hispano-nicaragüense sobre... ¿sobre? Quizás lo que parece un defecto de la película, una cierta indefinición sobre cuál es el tema, un ir de acá para allá en tiempos y en espacios, a mí acabe por ser lo que más me gusta.
··········A la postre, una conversación que tuvieran unos amigos en un bar sobre lo que supuso como utopía el triunfo del Frente Sandinista en Nicaragua en 1979, también iría mezclando los recuerdos con los “dónde está ahora”, con Irak, con la transición española. Pero, aún no siguiendo una senda pedagógica, instructiva y ordenada sobre la guerrila, la victoria, la revolución, la contra, la derrota, ... creo que incluso quien no hubiera vivido en esos tiempos obtendría una visión general.
··········Para mi gusto hay poco material histórico, en relación con las conversaciones grabadas. Y tampoco es de demasiada calidad. Pero hay frescura y naturalidad. La información sobre el proceso no es muy global, pero, por ejemplo, centrarse en la actuación sandinista en la costa de los Misquitos como un caso de cómo se desconectó la revolución de la gente y se impulsó el caldo de cultivo de la contra que financiaba el Imperio, es clarificador.
··········No es muy original en cuanto a imagen, pero me deja preguntas en la cabeza, y eso es de agradecer. Puede parecer un tanto desmovilizadora, al reflejar más decepciones y abandonos que otra cosa. Personalmente, aprecio (o me invento, a saber) una corriente subterránea de energía. Creo que es inteligente acabar con el concepto de “paraíso”: por una parte hay quien lo devuelve al interior, a sentirse bien; por otra parte, la respuesta ortodoxa de “¿para qué sirve la utopía?, para caminar”; pero, sobre todo, Paraíso es el nombre de la aldea donde tuvieron que huir unos afectados por el huracán Mitch. La puta realidad.
Documenta Madrid 07.
··········Al acabarse, se oye alguna queja del público (público de festival, que dispone de una hojilla para votar, es sección competitiva).
··········Un ejercicio de estilo. Yo no necesito que lo que me cuenten sea grandes historias, atiendo bien a las historias pequeñas. También me intereso en formas novedosas de contar. Y ciertamente admito que en un cortometraje es difícil desarrollar temas complejos.
··········Pero me parece bastante vacío. Aprecio la naturalidad del chaval, y su buen reflejo en la película. Recuerdo la importancia de dar patadas a una lata por la calle, interminablemente, ser capaz de llevarla hasta casa. Pero si no hay más, no me dice gran cosa.
Documenta Madrid 07.
··········Apenas nueve minutos de cortometraje, apenas unas letras impresas sobre unas confusas imágenes de fondo. Pero me emociona.
··········Una de las cartas de amor más hermosas que haya leído. Una música de piano y cuerda muy agradable y apropiada. Unas imágenes que no lo estropean demasiado.
Zinemaldia 2005. (La anotación es de entonces, así que ya no respondo de ella J)
··········Por lo visto es parte de un ciclo Cielo / Infierno / Purgatorio. Consigue reunir la pedantería francesa (un joven que accede a una señorita en un bistrot diciéndole "escuche esto, por favor" y leyéndole acto seguido unos versos cursis y descontextualizados, en una edición en rústica). Uf, se le pone a uno la carne de gallina.
··········La pedantería francesa, digo, con los excesos balcánicos: cada discusión supone que alguien tire al suelo todo lo que haya sobre alguna mesa, las puertas han de romperse a patadas o a golpes de hombro... en fin ese tipo de cosas.
··········Todo para contar la historia de tres hermanas traumatizadas por un suceso que siguió a la denuncia que su madre hizo de su padre por liarse con un muchacho alumno suyo. Suceso que no os cuento, por si caeis en la trampa.
··········Eso sí, una factura correcta, elegante. Y unos morritos en una de las actrices como para denunciar al cirujano plástico.
··········Cuando yo era un crío, de los tebeos de Marvel creo recordar que prefería Thor e Ironman (me suena que tenía algo entrañable, como que debía enchufar su brazo periódicamente a la corriente o algo así). También Los cuatro fantásticos me gustaban. Superman, sin embargo, ya entonces me parecía bastante tonto (de hecho, se me mezcla en el recuerdo con el Capitán América). Spiderman tenía algo, entonces no tenía muy claro el qué. Quizás que el trasfondo humano del personaje tenía más interés que las chorradas amorosas de Superman con la señorita Lane.
··········Cuando vi la primera de esta serie de películas de Sam Reimi sobre Spiderman, me pareció darme cuenta del por qué me había interesado tanto. Era una bildungsroman. La trama de ese primer Spiderman de Reimi no bloqueaba lo esencial de la historia, que es un trasunto de la adolescencia. A Peter Parker le pica una araña en el Museo de Ciencias; por tanto, lo que desata su proceso es el conocimiento, la sabiduría, y la naturaleza, su propio cuerpo. Ese cambio, conforme se desarrollaba la trama de peleas habitual, mostraba la dualidad del proceso de crecimiento: la adquisición del poder (el deseo sexual, como impulso del poder sobre el propio cuerpo y el de otros, el poder físico de imponer la propia voluntad, el poder social del respeto ajeno, de la competencia triunfante, ...) y la pérdida de la irresponsable libertad infantil. Y culminaba en lo que era la historia amorosa de la película: ¿podía el nuevo Parker, el Parker que ya no es el pequeño Peter consagrarse a un amor o debía dar prioridad a sus funciones sociales, públicas? Incluso en el guión se permitían dejar una broma que mostrara claramente de qué cambio se hablaba (durante la primera transformación de Parker, en su habitación, con su tía llamando al otro lado de la puerta, “Peter, ¿va todo bien?”, justo en el momento en que él, en la exploración de su cuerpo está mirando sus genitales, su cara se ilumina y contesta “sí, tía May, está todo muy bien”).
··········Al ver la publicidad de esta tercera entrega, pensé que podía volver a suceder que, dentro de ese tipo de cine comercial y olvidable, voviera a haber una historia potente. En este caso, el mal como una expansión de la propia personalidad, y no como una invasión ajena; el mal como un desarrollo anormal, un cáncer del bien (al estilo de Kurtz, río Congo –o Mekong- arriba). Pues no.
··········De lo que habla la historia en cuanto a ese tema es del sentimiento del odio y la venganza. Para la tía May, se trata de que el mal no anide en nuestros corazones y tal, pero para la trama de la historia, lo que importa es que el odio ciego, el ansia de venganza poco selectiva, acaba por hacer daño “a los nuestros”, o nos dificulta distinguirlos: si nuestra actividad se orienta sólo a un objeto o persona a destruir, se pierde el norte de la clasificación de buenos y malos. La verdad es que no deja de ser un mensaje un tanto revolucionario en los Estados Unidos tras septiembre de 2001. Pero me interesa menos, y se desarrolla peor: hay alguna confusión con el otro tema, la pérdida de la humildad por la adoración ajena, tampoco hay claridad en el personaje del Hombre de arena (ya que no veo claro por qué ha de odiar a Spiderman, quien simplemente ha actuado como un buen policía defendiendo el dinero de los Bancos), también la ensalada habitual sobre qué daño es lícito hacer en la defensa de la Ley y el Orden ... cuando se están dando unos mustios tales que la persistencia de la vida se debe sólo a exigencias del guión.
··········Qué decir de la intención de relacionar, con bastante torpeza, el proceso de liberación del mal que te asfixia y transforma con los elementos de la religión católica.
··········Aparte de esta decepción sobre la ‘corriente profunda’ de la trama, hay más cosas que me disgustan. Todo el tono de la película, pero especialmente los primeros veinte o treinta minutos, parecen escritos para chicas de nueve a doce años. Caras, frases, gestos empalagosos, tontitos, pringosillos. Supongo que luego las peleas, los efectos especiales y los –demasiado escasos- golpes de humor recapturarán a otros segmentos del público. Y que a los yanquis les dará gusto (y no sentido del ridículo) la bandera yanqui de fondo cuando el héroe llega para el combate supremo.
··········Gustarme, sólo algunas cosillas: la competencia de los maquilladores para hacer cambiar la personalidad de Maguire y de Franco antes de que sean las vestimentas o sus acciones las que les marquen. La estética del hombre de arena y del ‘mal negro’, aunque en ambos casos sólo momentáneamente. El de arena al principio y la viscosidad cuando invade; creo que se estropea su efecto no dejando claro dónde están sus límites físicos en las peleas finales y sobre todo en las bromitas en el laboratorio. La casa de Parker, tan neoyorquina. Y poco más, algunos movimientos en las peleas, algunos artilugios, ...
·········· Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 3.
··········No sé si lo que pretenden es crear un poutpourri de maneras de generar miedo, o si la intención es generarlo por acumulacion de temáticas. Hay zombies, sueños, recurrencia del pasado, alucinaciones sobre lo deseado en plan “Solaris”, gore a cargo del hambre eterna de los cerdos, naturaleza peligrosa y cercadora, vecinos asustados u hostiles, .... En fin, todo junto por el mismo precio.
··········También hay elementos de confusión en la trama. Por una parte, sólo el transcurso de la película permite entender qué paternidades y maternidades se andan buscando. En las primeras escenas, los dos protagonistas son bebés y sufren un cambio de familia; ¿es de su madre biológica de quien tiene cada uno una foto encima?, entonces ¿no habían sido abandonados o adoptados?, ¿se refieren a un abandono posterior por parte de los granjeros, no contado?, la madre que acaba de morir ¿es la biológica? Esto enlaza con el otro tema de confusión, que acaba siendo más arquitectónico: ¿qué casa han heredado? Inicialmente parece que es la de la granja a la que llegó su madre con el camión –de hecho, éste sigue ahí-, pero luego resulta que la casa familiar es otra cercana, mucho más moderna, grande, con un extraño sistema de tuberías en sótanos larguísimos (de hecho, parece un hospital o residencia), etc. Los elementos del mal, zombies, fantasmas del pasado, alucinaciones tipo solaris, parecen aparecer en ambas. Y los dos protagonistas corren a menudo de una a otra, sin que se entienda muy bien cuál es cuál, a cuál han de temer o volver, etc. En fin, quizás sean torpezas mías, pero muy clara no es la trama.
··········Ésta, demás, con pocos personajes y elementos, decae un buen rato. Esos momentos en este tipo de películas en los que los personajes se ponen a contarse su pasado. Aunque luego retoma el ritmo.
··········Cosas que me gustan: la cámara, pese a ser subjetiva a menudo (en la subjetividad de quien persigue, no de los protagonistas), no es excesivamente tramposa, no siempre que filma la nuca de un personaje se va a tirar sobre él. La música no es tan subrayadora como en otras de este estilo (aunque la banda sonora abusa del recurso a ruidos muy intensos para causar desasosiego, incluso fuera de lugar, como el ruido de un avión en un momento de la trama en que no hay aún nada que temer). La fotografía, por una parte por su ausencia de luz solar (lo que consigue enervar y atemorizar), por otra, porque pese a que a menudo la acción es muy rápida de movimientos –y salvando lo que antes decía del desajuste de las dos casas- es capaz de mantener un entorno nítido comprensible, hacerte saber en qué parte de la habitación estás, por dónde había pasado la sombra antes, etc. Me gusta también esa naturaleza (debe ser Bulgaria) tan hermosa como hostil, aunque creo que se aprovecha poco.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 4.
··········No consigo interesarme demasiado. Por una parte, la historia de este hombre no me dice mucho. O, más bien, lo que de ella me cuentan. Quizás me interesa más la primera parte, su vida como Ceferino Carrión: el incendio de su ciudad, la guerra, la muerte de padre y hermano mayor, irse para huír de la mili o de la imagen inalcanzable del hermano mayor, emigrar, ser polizón, ... Pero de todo eso hay mucha menos información que de su vida posterior, como Jean Leon, de restaurador y vinatero, y de sus relaciones con famosos.
··········Influirá también que no me gusta la forma. Salvo algunos intermedios hechos con photoshop, a veces imaginativos, aunque a menudo repetitivos, lo demás tiene la estructura típica del documental yanqui: una sucesión de caras de famosos, con un letrero (Fulanito de tal, cuñado de su segunda mujer, o camarero en su restaurante, o...) que cuenta algún detalle, a veces una simple anédota. Esa forma tan humana de aprehender la realidad (oh, ah, Paul Newman tiene una frase sobre él, y Dennis Hopper, y Angie Dickinson,...) me da un poco de grima. Recuerda aquello en lo que se han convertido los periódicos hoy en día, que no pueden dar la noticia de un terremoto sin decir “Chau Ping Moon acababa de dar de comer a su tercera hija, cuando llegó la ola que se llevo sus ilusiones mezcladas con un mar de barro...”.
··········El tercer elemento usado para narrar me lo pierdo por mi igorancia o mi falta de atención suficiente. Resulta que unos guapos muchachos y muchachas, alumnos del Actor’s Studio de los Strasberg, que aparecen periódiamente mientras charlan banalidades, juegan en la playa o se miran arrobados, son un elemento crucial de la narración cuando representan unos segundos de tres o cuatro clásicos de Tennessee Williams. Francamente, no me di cuenta de que me estuvieran hablando de Jean Leon, pero ya digo, alguien más atento...
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 4.
··········La primera película que vi de Zhang Yimou fue “Sorgo rojo”. Es curioso que, pasados tantos años y siendo películas tan diferentes, en ambas me impresione el color, la importancia dada a una armonía visual de colores. En aquella, de una manera casi minimalista, muy centrada en un par de tonos concretos (tierra, rojo) y en ésta de una manera extremadamente barroca, aunque armoniosa. Los ropajes, las joyas, pero sobre todo el palacio y los uniformes militares durante la batalla (mejorando lo que Kurosawa hacía con los banderines rectangulares de colores que portaban sus miles de soldados en “Ran” o “Kagemusha”), serían para mí motivo suficiente para volver a ver esta película.
·········Aparte de esto, me parece que están razonablemente mezclados varios ingredientes. El más extenso es una crónica de una lucha palaciega por el poder (o por la familia y la tradición). Hay también una importante porción del minutaje para los grandes y vistosos combates militares. Algo menos para peleas que tienen más de artes marciales, casi siempre en lucha colectiva, apenas una bilateral. E, inevitablemente, algo de antropología, costumbres, ..., según la historia lo precise. A mí me parece una combinación bien mezclada. Quizás si alguien va a verla esperando una de artes marciales chinas se vea decepcionado.
··········Personalmente no me estorban algunas inconsistencias. Compatibilizar una vida palaciega donde los servidores son ominipresentes y se mueven en grupo continuamente por los pasillos y sus encrucijadas con una serie de actividades secretas de algunos miembros de la familia imperial es un tanto extraño; igualmente la presencia de la espía, que es difícil entender cómo ha entrado y cómo ha hecho su oficio en palacio. También las exageraciones numéricas, no ya en cuanto a soldados, sino a servidores; masas que se antojan inmanejables. Y, ya es costumbre en las películas chinas de estos últimos años, la impune violación de la ley de la gravedad en los combates de artes marciales. En esta historia, no me molestan estas cosas.
··········Lo que sí me parece bastante pobre es la trama. Shakespeare hace maravillas con una historia así, pero porque se eleva sobre el melodrama para hablar de pulsiones básicas que son importantes para todos nosotros, incluso siglos después; y lo hace no sólo con el planteamiento de la trama y su evolución, sino sobre todo con sus continuos y explicativos parlamentos. Y aquí, o bien yo me pierdo algo, o no es más que una historia pobretona de amores, ambiciones y tradición, pero sin proyección social y con unos personajes un poco esquemáticos (sobre todo los padres, emperador y emperatriz, el boticario, su hija; el que menos, el hijo embozado).
··········Es dejarse llevar por el tópico pero, ¡qué mentalidad más china! Miles de personas entregadas cada una a una serie de obligaciones perfectamente tasadas, tan troceadas que sólo una abrumadora imposición psicológica de la tradición puede implicar a cada uno con lo que hace de tal manera que el conjunto funcione como un reloj. La tradición o el Partido, claro. Del Emperador, de Mao, se suele hablar mucho, pero rara vez del relojero. ¿Dónde están esos artífices de ese magnífico mecanismo que hace que los pequeños y repetidos movimientos de muchos miles de personas den lugar a algo que, sobre ser hermoso, sea funcional para los intereses de los poderosos? ¡Quiero pelis sobre el relojero!
··········Sólo una cosa más, aviso para navegantes. Por lo visto en China hubo ciertos comentarios sobre que la película era demasiado erótica. Nadie debería ir a verla por eso; lo único que hay, es que todas las chinas llevan wonderbra.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 7.
··········Yo puedo entender muy bien que, en su proceso de meditación e introspección sobre el significado de lo que hace, un artista plástico pueda, en un momento dado necesitar pintar un óleo que sea simplemente un cuadrado amarillo. Eso es plenamente respetable. Lo que ya no lo es tanto es que un Estado, un Museo, paguen por él con dinero público y lo cuelguen.
··········Eso pensaba yo mientras veía esta película. Su director ha dejado dicho que esta película tiene su público, que es el de festivales y salas de versión original. Yo soy ese tipo de público, tengo además anchas tragaderas para ver todo tipo de cosas (un vistazo a esta bitácora probaría lo que digo), pero esta no es una película para mí.
··········Aunque he de confesar que tampoco me cabrea, ni me hace sentirme humillado o estafado (conozco a quien quemaría el cine tras la proyección). A mí nadie me ha echado nunca aún del cine. Pero me parece carente de interés.
··········Al desposeer a la película de toda voluntad dramática, de las reglas del juego del contar una historia, inevitablemente uno se cae hacia el documental. Uno puede hacer documentales sobre cualquier cosa; algunos argumentos pueden ser banales (un día en un pueblo de Soria, o la casa de tu abuela) pero si se saben filmar escarban en la cabeza de quien los ve, y le ayudan a leer, a interpretar de otra manera fragmentos de vida. Si no tienes la voluntad de contar algo concreto, si no elaboras, si sólo pones la cámara, el celuloide, el dinero, aquello a lo que llegue el público no tiene mucho que ver contigo. No dices, así que no es a ti a quien escuchan y, eventualmente, sobras.
··········Sin embargo, unos días en la vida cotidiana de una proletaria moderna (empleos basura del sector servicios, espacios antinaturales donde vivir y trabajar) es buena materia para hablar sobre cómo se vive (cómo viven muchos), y yo agradezco ese tipo de historias porque a menudo uno lo olvida, y sin esa consciencia de dónde estamos, hace aún menos por cambiar las cosas. Ahora bien, al escoger a una muchacha casi autista como objetivo del objetivo, se deja que los problemas de personalidad de ésta, su falta de habilidades sociales despiste el verdadero tema. Si se quiere hablar de la alienación que genera una forma de vida, no me parece útil usar a alguien previamente alienada. Voluntariamente, además, nuevamente según lo que tiene dicho el director, hay una ausencia de crecimiento, de evolución del personaje; es un fragmento de vida. Uno por tanto en esta historia ha de ponerlo todo, si quiere que el visionado le sirva para algo.
··········Pero en fin, esto de “que trabaje el público”, “no tratar al espectador como idiota”, “hacer películas abiertas”, queda muy bien, muy postmoderno. Pero no sé yo hasta qué punto no es tenerme aún más por imbécil si, en vez de darme un producto mascado y tramposo que incluya en sí sus conclusiones, no se me da nada. Pensar ya pienso yo a solas. Y hay bastante espacio entre una y otra cosa.
··········Como decía, no lo paso mal viéndola. ¿Por qué? Seguramente porque me parece muy bien hecha técnicamente. La cámara acompaña, pero no se acerca, está despojada de todo cariño o crítica hacia lo que ve, voluntariamente no ayuda a ver nada (qué hace con una lata de refresco, por ejemplo, o qué pone en el cartel del fondo, o qué le pasa en la mano); la luz, o su escasez, mantienen continuamente la tensión en el intento de ver; el sonido se cuida (aquí sí hay actuación sobre la realidad) hasta el punto tan de agradecer de oír las conversaciones (por llamarlas de alguna manera) en una fiesta; la protagonista (la intérprete es bailarina, actriz, ...) consigue no actuar en ningún momento. El cuadrado amarillo, en fin, está muy bien conseguido, la pintura está bien repartida, todo es el mismo pantone. Es un cuadrado amarillo.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 3.
··········¿Por qué viaja la familia de Chihiro? Seguramente, a su padre le han ofrecido un mejor empleo, un ascenso. Por ese tener más o ser más, Chihiro debe dejar su colegio, su barrio, sus amigos.
··········Cuando sus padres se entregan al atiborre en ese parque temático, están optando por un modo de vida que les deshumaniza, haciéndoles cerdos. No cerdos que hablen o sientan como humanos, en plan Disney, sino verdaderos cerdos.
··········A partir de ahí, la experiencia de Chihiro es entrar a la rueda, pero ella aún no es diosa (no es una gran consumidora), así que sólo hay una manera de seguir en la historia: trabajar en el sistema. La bruja (que no es el Sistema, sino sólo la sirviente de ese bebé mimado, quejica e insoportable que sí es el irracional Sistema) no puede hacer nada contra todo aquel que se sume al trabajo en el servicio a los dioses del consumo. Es la Ley.
··········Y Chihiro trabaja, en las calderas, el genuino núcleo de una casa de baños, donde el sabio viejo araña es el trasunto del obrero especializado, heredero directo del artesano, pero ahora trabajando al dictado.
··········Naturalmente, es una lectura como otra cualquiera. En realidad, no sirve para continuar toda la película, pero es lo que me sugería el principio.
··········Aparte de eso, y aun considerando que un occidental no ilustrado como yo debe estar perdiéndose mucho de la simbología de los distintos seres, incluso de los ideogramas escritos sobre puertas, objetos, ropas..., ¡qué despliegue visual e imaginativo! Qué elegancia en el dibujo del movimiento (papeles, dragón), qué llamadas al mundo onírico (tren sobre el campo inundado, fantasma sin cara, ...). Qué manera de mantener la acción sin agotar la tensión, intercalando pequeñas notas de humor (geniales los hollines, las tres cabezas) o momentos de calma en la contemplación de una naturaleza desconocida y hermosa. Qué edificio, la casa de baños. En fin, un disfrute.
··········La veo doblada, y la voz de Chihiro me resulta molesta, tópica de niña chillona. Sólo eso y cierta falta de originalidad en determinados momentos de la historia de amistad (tratada a veces con los diálogos consabidos de una historia de amor, inapropiada para la edad de ella).
··········Un tema que sale bastante en el cine negro es el proceso de aprendizaje, por un joven, de las normas de ese mundo extraoficial, por medio de una especie de adopción. Creo que da mucho juego, sea por el carácter disfuncional que tienen las reglas de ese mundo, al provocar que se vuelvan contra quienes las enseñan y difunden, sea por el tema de la lealtad o amistad traicionada en las dos direcciones, de padrino a ahijado o al contrario.
··········Sin embargo, el protagonista de ese tema en esta película es abandonado durante una larga fracción intermedia. Cuando la historia retorna a él, es difícil entender cuál es la causa de su cambio, ¿sólo por la sugerencia de un argentino? Tiene importancia porque las decisiones de este muchacho son los dos los puntos de inflexión de la película; podemos entender el primero, pero yo no veo claro el segundo. Quizás lo entendería si estuviera temiendo perder a la chica, pero sucede temporalmente al contrario: sólo nota que la empieza a perder después de haber tomado su decisión.
··········No es la única cosa que no me gusta en el guión. La forma de amar de la cantante al personaje de José Coronado es difícilmente creíblel (esa historia de ofrecer la hija chirría; tampoco queda claro que a éste sólo le interesen jovencitas, ni mucho menos). Pero, sobre todo, el precipitado final es un tanto chapucero. ¿Por qué el fotógrafo oculta que conoce a Coronado?, ¿qué hay de malo en la foto colectiva de unos colegas del mismo bar, para que lo oculte y luego “confiese”?, ¿a qué vienen todas esas detenciones si parecía que era una idea del argentino y de Alfredo? En fin, parece como si me hablaran de un complot que no me han contado, del que estuviera al tanto el fotógrafo. Todo eso no me funciona.
··········Y me distrae de lo que sí me gusta. La música, claro; la película parece hehca esencialmente para la música más que al contrario. Aparte de la que se toca y canta en el local, hay otras incidentales muy hermosas, como la que suena mientras Nancho Novo conduce un coche sin carnet por la noche. La luz, casi constantemente azul, no sé si me gusta o no; me parece una decisión arriesgada, que salvo las actuaciones en el local y alguna escena del piso de los jóvenes todo sea tan monocromático, pero la verdad es que no llega a cansarme en casi dos horas de película.
··········Me gustan también las actuaciones, especialmente Nancho Novo (¡que diferencia con “Pudor”!). Y las conversaciones de fin-de-barra en el local, entre camarera y músico. Ella niega el aserto de que amar es desear que el amado te cambie la vida, pero acabará intentando irse a vivir con el músico. Me gusta el cinismo de que amar no es sólo sentir que se ama.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 7.
··········Aronofsky es el director de “Pi” y de “Réquiem por un sueño”. Realmente, esto no le obliga a nada, pero uno piensa que si, además de una cierta estética, hay inteligencia contando, eso no se pierde. Pues, desde luego, puede no usarse esa capacidad.
··········Esto es una tontería pretenciosa y banal. Con una profundidad intelectual de high school yanqui. Todo queda dicho en que a los hombres les da por buscar la fuente de la vida (nosotros le solemos llamar la fuente de la eterna juventud, lo que indudablemente no es lo mismo: no da igual no morirse que estabilizarse en la mejor edad), y que debemos sentir simpatía por quienes hacen tal búsqueda por amor.
··········Para llegar a decir esto hay que pasar por todos los trucos más baratos y repetidos en mil películas: la muerte del ser amado, con reanimación cardiaca incluida y aparatito que dice bip-bip-bip; el individuo luchador e incomprendido contra la institución que pretende cumplir objetivos globales; el atontolinamiento de los demás personajes frente al héroe enamorado. En fin, nada que llegue a interesarme. Y ello transmitido por un actor gesticulante, con perpetua barba de dos días y que -¡sorpresa!- cuando tiene problemas despeja a manotazos la tabla de una mesa llena de cosas: la marca de fabrica. El personaje, en una extraña y neotestamentaria muestra de humor, se llama Tomás de nombre y Creo de apellido.
··········La publicidad de la película habla de una triple historia centrada en una misma búsqueda. En realidad, hay una historia, en la que uno de los personajes escribe una novela que es un trasunto de aquello a lo que se dedica su marido (cuando la lucha contra el cáncer se lo permite); esta segunda historia transcurre en los territorios de España y Nueva España, donde el autor de esta película no se decide entre ser definido en cuanto a tiempo y espacio, o inventarse una Reina de España (¿doña Leonor, quizás?) que intenta resistir un golpe de Estado de la Inquisición (sic) ayudada por los franciscanos (claro), para lo cual viene siendo crucial obtener la inmortalidad, mayas mediante. Escrito así tendría hasta gracia. La presunta tercera historia es, por lo visto, en una nave espacial tripulada por el astronauta Tom. Si alguien que vea esta película descubre esa nave espacial o ve alguna referencia espaciotemporal en la tercera historia, que me lo diga, y tendré que concluir que quizás he estado dormido sin saberlo. Lo que hay es unas escenas esteticistas, con calvicie, pijama budista y levitación zen, que parecen sacadas de El Principito, pero intentando mostrar un viaje al estilo de “2001, Una odisea del espacio”. Lo malo es que eso ya se hizo, ¡hace 39 años!, con mejor paleta de colores, y que ahora el LSD no está ya muy de moda.
·········¿Qué queda? Al menos una pulsión estética, una voluntad de crear algo hermoso. No me parece que aquí se logre. Alguna tontería imaginativa, especialmente en el Reino de España, pero casi todo lo demás queda en una iluminación desesperantemente escasa (esta película no habrá quien la emita por televisión) y en las burbujas de colores de la presunta tercera historia.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 3.
Algunos son gourmets y otros comemos para llenarnos. Algunos van al cine y lo ven y entienden, y otros vamos sólo para llenar el vacío cerebral. Así que no hay que pedir demasiado.
En cartel en la corte (29)
En la tele (3)
Festivales (30)
Filmoteca (10)
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Grabadas (2)
Personas (2)
Te la perdiste (131)
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