Hacia el sur / Vers le sud
··········Podría verse la película sólo desde el punto de vista de la prostitución. Serviría para darle unos pocos matices al debate prohibición/regularización que se desarrolla en unos cuantos países, con posturas que suelen parecer extremadas. Aquí los putos no son presionados, no hay proxenetas, dan la sensación de elegir con quién están, parecen razonablemente felices. Y, en todo caso, entran en una burbuja de protección en un tiempo y un país en que poder hacer eso vale oro.
··········Pero la película parece hablar más de otras cosas, aunque la extraña primera escena parecía hacer pensar que entraría más en la ‘venta de cuerpos’. Habla, y bien, de la insatisfacción de las mujeres.
··········A mí me parece especialmente interesante que el disfrute sin culpa cueste, que es algo que exhiben las veteranas del hotel, pero a lo que aún no ha llegado la georgiana.
··········También me parece que está muy bien que el contraste entre las dos protagonistas no sea de trazo grueso, cuando llegan los dos elementos que desatan el final de la película. La irrupción de la realidad dentro de la burbuja, no es en realidad obra de una de ellas, criticable por la otra; simplemente una sabe menos que la otra, pero no creo que haya más voluntad de implicarse (de hecho, es siginifcativa la última escena, en el barco, con la georgiana mostrando que ya ha aprendido la lección sobre cómo disfrutar). Y la posesión sobre el amante, acaba disparándose en ambas; ninguna estaba entendiendo la relación como lo que era, una amable mezcla de compañía y prostitución.
··········¿Y plantearse problemas morales sobre la legitimidad de ese disfrute basado en que se parte de dos posiciones sociales diferentes? Es lo de siempre: pagar al puto, ¿es, aparte de una cuestión comercial, un sustento de la situación?, ¿o hay que verlo de manera diferente si de todas formas esas mujeres no iban a hacer nada al respecto de la situaicón social, como algo positivo que alimenta, da independencia, tranquilidad, protección?