Peindre ou faire l'amour / Pintar o hacer el amor
··········Me gusta el paisaje, la casa, la idea. La fragilidad de una vida organizada cuando el 'organizador básico', el trabajo, se acaba (aunque sea una prejubilación), la capacidad de adaptación. La originalidad de la historia.
··········Pero, siendo una película de actores, lo que no me acaba de entrar bien es precisamente la pareja principal, Auteuil (y con este hombre suelo conectar con facilidad, desde aquel "Un corazón en invierno") y Sabine Azema. No sé qué es exactamente, pero están siempre como alienados, extrañados, cerca del estupor. Es difícil por ejemplo ver o prever el deseo en ellos; y el deseo debería tener una importancia, actuar como disparadero, como chispa, aunque probablemente lo que arda sea otra cosa. Curiosamente, justo al final me parecen recuperar el control de su vida y de sus sentimientos, tanto con la nueva pareja como con la decisión, expresada con una deliciosa superficialidad, de no volver a la isla de Gauguin. La libertad ya está conseguida.