Caterina va in città / Caterina se va a Roma
··········Creo que la primera escena es de las que harán disfrutar a cualquier enseñante: el personaje de Sergio Castellito dándose el lujo de decir a sus alumnos lo que realmente piensa de ellos ... pero los efectos también son los esperables.
··········La verdad es que tiene una cierta tendencia al telefilm, con cutrerías de guión como niña que descubre lo que piensan de ella desde el excusado de los servicios, o el amor necesario pero imposible australiano.
··········Tampoco acabo de ver la necesidad de hacer tan excesivo el personaje de Castellito, que creo que funcionaría mejor con algo menos de histeria. Por otra parte, en el tono general de comedia disuena un poco el extremado y repugnante maltrato psicológico hacia su mujer.
··········Pero aparte de estas cosas, me parece una película simpática, ágil, que entra bien en los mecanismos de afiliación y de pertenencia al grupo de la adolescencia; que cuenta bien la relación entre el gobierno de Berlusconi y la vieja guardia de lo que fue el MSI y el fascismo italiano; que hace ver el efecto que tiene la corrupción sobre la lucha de clases: al final lo que importa es si estás o no en la pomada, si te llevas o no algo, más que tu posición social: si tú te llevas una parte del pastel, por pequeña que sea, todo se suaviza.
··········Otras cosas que me gustan: la actriz adolescente, nada guapa, razonablemente natural, sin esa afectación de los chicos de teleserie. La curiosa percepción que tiene un ignaro muchachito de la diferencia entre derechas e izquierdas (“los de derechas son la gente normal, la que trabaja; los de izquierdas son los periodistas, los actores, los jueces, los directores de cine...”) que le hace a uno pensar. La ritualización de los conflictos a la italiana, que parece que cuantos más gritos e insultos, menos violencia física.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 7.