Un minuto de silencio
··········Es bastante fastidioso, o simplemente tramposo, que la publicidad de la película mencione a Ken Loach. Dicen los anuncios algo así como ‘la película que a Ken Loach le hubiera gustado hacer’. Ni de coña. “Un minuto de silencio” es a una película de Loach lo que “L’albero degli zoccoli” a “Noveccento”.
··········Hacer una película sobre una familia en plena crisis argentina, una familia a la que se le estafa la indemnización por despido, a la que se desahucia, a la que se le cierra por especulación urbana el colegio de los niños, ... y adoptar una postura de la santa resignación católica no creo que sea lo que haría Loach. Ni cualquier persona que considerara que las injusticias deben ser combatidas.
··········De hecho, en la única escena de –digamos- combate social que hay, el protagonista se apresura a desligarse de lo que están haciendo los demás manifestantes.
··········Pero en fin, la película de lo que trata es de la resiliencia, de la capacidad de encajar golpes, y de la utilidad de la estructura familiar para eso. Aunque, cómo no, una familia ordenada, con cabeza de familia y mujer obediente y chicos poco quejosos.
··········Tiene algunas cosas que me gustan: los actores (yo diría que ‘El gordo’, es el hombre de aquella magnífica película “Mundo grúa”, aunque aquí esté bastante peor); el que salga el circo y no sea cursi (lo que es, por lo menos, original); la cara luminosa del chico que iba a ser abogado cuando, con la mirada perdida dice bajito –y extemporáneamente- “Maestro, voy a ser”; ver a Antonio Dechent en un papel que no sea de malo, en el que no me dé miedo; cosas sueltas. Y, eso sí, la relación paterno filial, la forma consciente de amar y educar a cada rato.
··········Encuentro alguna confusión en las escenas de la parroquia. Como si faltaran tomas en el montaje... o alguna neurona en mi cabeza. No sé muy bien qué pasa ahí, si toda esa gente está yendo a misa o qué, porque luego el comedor social parece sólo para los niños.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 5.