Desayuno en Plutón
··········Quizás la forma sea demasiado clásica (salvo la broma infantil de los pajaritos parlanchines), no ya para la personalidad del protagonista, sino para la frivolidad con la que se trata todo. Supuestamente es una manera cándida de exponerse a la vida, o más bien una manera de no exponerse a nada que no sea el melodrama que uno ha decidido vivir.
··········No sé, escenas de tortura, por ejemplo, resultan disonantes con el tono con el que se cuenta la historia. Me cuesta digerir el humor ahí.
··········También hay algunos detalles que me resultan poco comprensibles: la súbita aparición de la amiga ¿mulata? en ¿Brighton? (¿cómo va a encontrarle casualmente ahí?), el abandonar al mago (cuando no hay una relación sentimental que vaya a sustituirle, sino un mero encuentro con una vieja amiga).
··········Quizás está bien que a la postre el objeto de la búsqueda se quede vacío, y que lo que importe verdaderamente son los encuentros que ha traído el camino.
··········Y la música setentera, claro, que es muy central en la película (aunque también, no sé, ¿poco expansiva?, quizás el tema daba para algo más parecido a un musical). Es una pena que mi incapacidad para el inglés me impida ir asociando las letras a la historia, porque los subtituladores a duras penas pueden meter, entre las conversaciones, las traduciones de algunos fragmentos.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 5.