La niña santa
··········Cuando vi en el cine “La ciénaga”, de la argentina Lucrecia Martel, me quedé impresionado. Hace relativamente poco la emitieron en televisión, pero por algún desajuste horario no pude ver más que un pedazo. Así que comencé a buscar la película en eBay. No la encontré ofertada en DVD ni en Argentina ni en España. Pasado un tiempo, apareción en eBay de la Bélgica flamenca, así que lo compré ahí y, ya de paso, compré el DVD de la siguiente película de Martel, “La Niña Santa”.
··········Al ver ésta, nuevamente me he quedado impresionado. Creo que Martel tiene un lenguaje especial, una manera astuta y muy trabajada de conseguir crear un profundo desasosiego en mí. Bueno, no creo que sólo yo me quedara impactado con “La ciénaga”, porque los hermanos Almodóvar se apuntaron a producir “La Niña Santa”.
··········Ese desasosiego, que es como una arruga en las sábanas bajo tu cuerpo, yo creo que no sólo lo provocan las historias o los personajes –que también-, sino una cuidadísima ambientación (en la que no hay prácticamente nada nuevo, todo –edificios, muebles, ropa- tiene el tono justo de precisar ya hace tiempo algún arreglo, son la pura estampa de la decadencia, pero no del lujo decadente, sino de lo cotidiano machacado por el uso), una cámara que con frecuencia –no de forma sistemática- desencuadra parcialmente la trama haciendo que pasen cosas que no se ven directamente, y lo mismo con el sonido, frecuentemente se oyen cosas que no son eseciales para la trama, pero que distraen a los personajes, a la vez que éstos muchas veces murmuran, se hablan al oído (he tenido que poner los subtítulos para poder escuchar algunas cosas).
··········En ambas películas hay también una suerte de actividad continua. Tienen un carácter bastante coral, de manera que a menudo se está viendo gente atareada, moviéndose por los forillos. Sin embargo, en las dos hay una mujer de mediana edad como uno de los personajes principales. Y ambas tienen una especie de pesadez en el alma, vagos malestares físicos, una sensación de ausencia de amor.
··········En “La Niña Santa”, incluso algunos de los niños y adolescentes parecen tener también una falta de alegría íntima, pese a que se muevan como lo que son.
··········En fin, toda la película me da una sensación de malestar. Quizás sea una facilidad personal para sentirme tocado por las ‘decadencias’. Pero, claro, no es sólo ese tono lo que me gusta. Ambas películas cuentan historias que me interesan, las relaciones heridas de las familias de “La ciénaga”, las búsquedas de las mujeres en “La Niña Santa”: la madre necesitando desesperadamente volver a ser mujer para que no se la coman los celos que siente por la nueva paternidad de su exmarido, la hija buscando ansiosa un sentido a su vida.
··········La historia de la muchacha es quizás poco clara, aunque eso es parte de su encanto. No me parece una película específicamente anticatólica; el que ella sienta la llamada de Dios para su camino de santidad, es sólo una manera de centrarse, de dotar de un sentido a su día a día, pero también a su deseo sexual. Es curioso el contraste con cómo gestiona su deseo su amiga del alma. Ambas tienen prohibido el sexo (por la religión, y también hay una prohibición social por su relativamente poca edad), pero una lo deriva a la salvación, mientras que la otra intenta consentirlo sin implicarse. Eso por no hablar del deseo de los personajes adultos, de los dos médicos, que es un deseo perdido, descontrolado, pero que carece de alegría y se limita a estropear lo que toca.