Enduring love / El intruso
··········Por lo visto, tiene fama el arranque del libro. Y el de la película también está muy bien. Hay una suerte de nitidez especial en la imagen, algo como un oscurecimiento del sonido. Luego mantiene el interés, pero bastante menos. Hasta un final un poco tontorrón; algo así como si el arrepentimiento te persigue, consolidándose como una obsesión o encarnándose en un obsesivo, una manera correcta de escapar es centrarte en los problemas de otros afectados.
··········Hay algo que me molesta y que hace que me cueste seguirla bien: un profesor británico de literatura, de Oxford, sobrepresionado por una situación de estrés postraumático y un obsesivo enamorado, no por eso se convierte en una especie de camionero histérico. No me gusta cómo se va presentando su degradación.
··········Antes incluso de que los problemas sean excesivos, ya vemos a un tipo que come con la boca abierta, que habla con la boca llena de comida, que tiene la mano que no usa apoyada bajo la mesa mientras engulle hojas de lechuga que rebosan su boca, que hace ruido al masticar, que sorbe al beber. Esto lo hacen mucho en el cine yanqui, como una especie de acercamiento a los personajes. Yo no me siento más lejano de Rita Hayworth o de Humphrey Bogart porque no fueran tan fisiológicos. Hoy a la gente hay que oirle hacer ruidos de deglución que las personas normales sólo hacemos en raras ocasiones.
··········Pero en fin, eso es una chorrada. Me refiero más bien a la manera de perder los nervios: despertar en plena noche a la chica y ponerse a gritarla (sólo por una idea, sin presión externa), no ponerse una chaqueta para salir a la calle cuando acaba de ver que llueve a cántaros, la manera de beber y soliloquiar en un bar, el griterío frecuente y la escena (inevitable en el cine yanqui) en que alguien derriba todos los objetos que hay sobre una mesa. Vamos, que no me parece el estilo de histeria de un profesor oxoniano.
··········Me gusta un juego que hace la cámara cuando está haciendo un seguimiento de un personaje que se desplaza. De pronto, se va un poco más allá y se queda escondida, mirando por una esquina, sobre el borde de una mesa. Funciona. Antes incluso de que Jed empiece a ser una ladilla, uno se va poniendo tenso. Lo hacen incluso una vez en un campo/contracampo.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 6.