La máquina de bailar
··········Hay películas que intentan desde el principio romper con todas las normas de "calidad cinematográfica". Eso no quita que yo pueda pasar un buen rato con ellas.
··········Pero ésta no me acaba de funcionar del todo. No sé muy bien qué es. Por una parte, hay algo de descuido en los diálogos, esos medios segundos de silencios entre un parlamento y otro. Tampoco todos los secundarios están bien construidos; a veces porque hay personajes-tópicos más difíciles que otros (crear una niña-pija-de-la-muerte-total es más fácil que crear un guapete-traidor-pero-amigo-hasta-la-muerte), pero en otros casos, como el legionario recién expulsado, debería ser fácil y no sale.
··········Por lo demás, tampoco hay que esperar demasiado de una comedia del tipo adolescente, con sus centros comerciales, su babeo ante las chicas neumáticas, pajas, vómitos y heces, aunque tenga el gamberrismo habitual de Santiago Segura (la Legión, el Rey, la propia Konami fabricante de las ‘máquinas de bailar’). Eso sí, con el añadido del kitsch de los 80’s y la música disco (bueno el golpe ‘pero llegó la movida’, tan poco correcto).
··········Tiene algo de gracia la explicación sobre el uso de la filosofía de la vida que puede extraerse de ‘Rambo III’, ‘Rocky’, ‘Karate Kid’ o la saga de las galaxias, y el friquismo como pulsión adolescente a ser experto en algo (que esté al alcance y no requiera estudios formales), contrarrestado astutamente con un ‘recuerda de dónde viene’ para llegar a ‘lo que importa es divertirse’. La lástima es que luego no se use en el enfrentamiento final en la máquina.