The devil and Daniel Johnston / El diablo y Daniel Johnston
··········Confieso que al cabo de un rato de película, di por hecho que se trataba de uno de los nuevos falsos documentales. Pero al salir veo que hay un sorteo de CDs de este hombre asociado a la entrada y luego, mirando un poco en internet, confirmo que el tipo existe. Una pena.
··········Y da lástima porque realmente me cuesta creer que toda la gente que dice admirarle lo haga de verdad. Yo soy un desastre para la percepción musical, pero Johnston canta como el culo, toca la guitarra más o menos como podría hacerlo yo que ni sé cuáles cuerdas van arriba y cuáles abajo, las letras son simplezas de contenidos de amor ñoño, paranoias religiosas o profundidades filosóficas al nivel adolescente de high school yanqui, sus dibujos sí tienen algo, aunque tampoco me parezcan llenos de ideas tratándose de una obra ya dilatada.
··········De hecho, hay apariciones en el documental que llevan a pensar en una humorada. La entrevista en el dentista, Kurt Cobain una y otra vez con camisetas con dibujos del tipo, el manager haciendo manualmente la producción de los grandes éxitos, el fondo hojas-de-árbol que tienen todas las películas en super-8, la historia del avión...
··········Si todo era una broma, podía hacerse una interpretación sobre el origen de la locura estadounidense (fundamentalismo cristiano + ácido lisérgico), o sobre el concepto de fama en la Unión. Pero es en serio, y realmente da algo de grima ver a la gente pulular en torno a él, unos como con el ansia de estar al límite del peligro, otros con el esnobismo de ‘yo sí que conozco autores auténticos y no lo que da el mercado’, otros intentando obtener su espacio de fama con el ‘yo fui el mejor amigo de DJ en la escuela...’, y otros más bien riéndose de él (que es lo que me parece que hace Matt Groening el de los Simpsons).
··········Como película me parece que tiene momentos emocionantes. Es difícil no sentir a ratos simpatía por un chaval tan machacado por su enfermedad. La frase final de sus padres ‘se nos está acabando el tiempo’ es heladora (dice una persona en prácticas en su bitácora que si no lloras con esto es que eres el extranjero de Camus) y trae a mi cabeza la cantidad de gente que vivirá con esa sensación de ‘y cuando yo ya no esté,. Claro que sería una película mucho más valiosa si hubiera habido que construirla, y no sólo recuperar y ordenar el material.
··········Ese es el otro factor interesante. Daniel Johnston debió nacer en los primeros sesenta. Es ya una generación que ha podido registrarse a si misma, grabarse, filmarse, dejar documentos. Hasta entonces, uno podía dejar obra artística, un diario –siempre tan parcial-, y las opiniones de los coetáneos. Pero ahora ya puede haber multiplicidad de documentos que, pese a la mediación de quien los produjo en su día, aportan una suerte de veracidad, o de percepción de veracidad que me resulta muy interesante. Es algo personal para mí, pero el registro de la gente, las calas en momentos dados de su vida (mayo magnético por ejemplo), ha sido algo a lo que le he dado muchas vueltas. Cierto que el único registro de la realidad que se acerca a lo válido es el que es total, el que incluye todo para que el espectador posterior elija, pero eso es como aquel personaje de Borges que, obsesionado por elaborar el mapa de mayor detalle posible, en realidad sólo pudo elaborarlo a escala 1:1.
··········En fin, visualmente parecida a “Capturing the Friedmans”, aunque con un contenido que a mí me interesa menos.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 7.