Ficción / Ficció
··········Uno casi siempre lleva al cine algo que pre encuadra la película que va a ver. Por eso me gusta tanto ir los viernes por la tarde, antes de que hasta en los telediarios te cuenten los estrenos. Pero a “Ficción” llevaba cosas: en un plato de la balanza, lo bien que lo había pasado con “Krámpack” y con “En la ciudad”; en el otro, la aversión que me produce inicialmente un poeta hablando del poeta, un novelista que escribe sobre un escritor ... o un director de cine que hace una película sobre un director de cine que quiere hacer una película...
··········Ésta me interesa menos que las otras dos. Sin embargo, qué buena manera de hacer cine: ese contar lo cotidiano, ese dejar que los sentimientos crezcan a su ritmo, esa astucia de ir sembrando detalles del hablar, del hacer, del movimiento de la gente con significados asociados. La película empieza con una empinada curva de ciento ochenta grados, la cámara ve subir un coche, cuando se acerca se desplaza a la derecha siguiendo al auto en lo que parece parte de la maniobra del giro; pero no, el coche se detiene en el margen contrario. Su conductor, el protagonista, también intenta detenerse, obtener un tiempo para pensar, y aunque ese tiempo no le va a dar ni claridad ni ideas, se quedará atrapado en esa interrupción de su vida, en esa gira campestre, hasta que los movimientos de los demás le hagan llegar el momento de volver. Al acabar la película, el coche llega nuevamente a esa curva, esta vez desde arriba; de nuevo se detiene, pero ahora sólo vale para tomar conciencia (de lo que ha pasado, de lo que no va a pasar) y para volver sobre sus pasos a continuación.
··········Cosas como esa. O como que una persona que evita una y otra vez tocar a otra, pueda tocar una barba, porque eso no es tocar la cara, sino la máscara.
··········Tanto quien filma, como los dos actores principales consiguen realmente provocarte la tensión continua del no tocarse, del no hablarse de verdad, del mantenerse en la superficie, el trato social. Pero a la vez, verles adquirir gota a gota la comodidad de estar junto al otro.
··········Para al final concluir que todo el mundo necesita enamorarse (¿?). Una mica. De poc á poc. O, más bien, que la edad da la consciencia necesaria para entender el impulso... y no seguirlo.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 7.
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Una maravilla: de tiempo, de ritmo, de silencio, de verdad. Sentir físicamente cómo transcurre el tiempo, lo que es una conversación de amigos con vino, lo no dicho porque no es necesario. Por segunda vez, me impresiona Javier Cámara (la anterior fue "Torremolinos 73") y como siempre, Eduard Fernández está tremendo. No sé si es un trabajo de actor, de fotografía, de script o de maquillaje, pero es impresionante cómo se puede ver emerger poco a poco la belleza escondida de este hombre, que al principio parece poca cosa y según se va enamorando empieza a brillar, a relucir: se nota en sus gestos, en su cara, en sus movimientos, en su barba, en su voz. Sin embargo ella, para mi gusto, sólo se deja querer: no veo ninguna transformación, nada que me deje intuir un proceso interno, nada que me muestre que a ella también le interesa él.
Tras ver esta película estuve discutiendo con mi madre: ¿estar enamorada es lo que tiene Alex con su mujer (hijos, casa, futuro, proyecto común), lo que le pasa con Mónica (taquicardia, necesidad, lo que no se dice pero se sabe) o lo que tienen Javier Cámara y su mujer (sinceridad, coherencia, respeto a la individualidad de cada uno, cariño)?. ¿El hecho de entender un impulso y no seguirlo es en este caso un síntoma de la edad (madurez) y de tomar consciencia de lo que una misma siente?. ¿No puede ser un acto de cobardía o más bien de miedo?. ¿No puede ser que lo que te de la edad es una especie de parálisis que sólo te permite andar en un sentido, el de la inercia?. ¿Que lo que te de la edad en realidad son más cosas que perder?. No lo sé, no lo tengo muy claro.
Pero me parece un lujo ver una película en la que te dejan pensar, sentir, adivinar, reflexionar e intuir.BNB — 16-11-2006 13:19:27
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Es que no es lo mismo amar que enamorarse. Yo no sé si el personaje de Eduard Fernández ama o no a su mujer, apenas nos cuentan. Pero sí creo que el personaje de Cámara ama a la suya.
Amar es más que un sentimiento, es una decisión, un acto volitivo. Enamorarse no.
Es en esa diferencia en la que me parece importante la edad. ¿Hay más que perder al ser mayor?, sí ciertamente, y a veces lo que se pierde es lo que se ha construido voluntariamente, con esfuerzo, con frecuencia amando.
Por eso aprecio el cinismo de decir que todo el mundo (incluso los mayores) necesita enamorarse, una pizca, de vez en cuando. Esto es, algo así como "sabiendo ya como sé de lo que va la historia, en lo que acaban todas las historias, sabiendo ya que lo importante es amar, no está nada mal volver a sentir aquello, una mica, de poc á poc".
(Tampoco es que lo tenga tan claro, es por comentar).Pierfrancesco Orsini — 17-11-2006 11:46:28