El camino de San Diego
··········Lo que excede la admiración de un buen profesional, como debió ser Diego Armando Maradona, y pasa a ser la devoción por un millonario, el arrebato por un tipo que ya no es nadie en su actividad –porque está fuera de su edad o de su salud-, me resulta muy lejana. Algo con lo que difícilmente conectaría. Y que más bien me pone en estado de prevención, porque es la antesala de la barbarie (futbolística, peronista, ...).
··········Sin embargo, esta película me resulta muy agradable. Los actores –o no actores- me parecen muy bien elegidos, con un criterio de belleza natural o de expresividad muy pasoliniano.
··········Me gustan las decisiones de guión: que en este viaje no se encuentre a ninguna mala persona; de puesta en escena: pese a ser –sobre todo al principio- un presunto documental, la cámara es narrativa, hay plano/contraplano, hay tomas en escorzo...
··········Y me gusta el viaje, claro. El viaje como un aprendizaje. Aunque no se explicite, uno puede pensar que el Tati Benítez que volverá de Buenos Aires a Misiones ha crecido, al haber visto más, es menos fanático de un millonario engordado y de mala salud que fue un futbolista magnífico. Ante una puta que abandona el bar de carretera donde trabaja para quedarse luego descolgada en la ciudad al perder su contacto, el viajero relativizará su devoción por el millonario, ¿no?. Si tenía único pensamiento sustancial cuando salía (¿he encontrado yo la raíz?, ¿ella me ha encontrado a mí?, ¿está escrito el destino?) probablemente al volver tiene muchas más cosas en que pensar.
··········Qué se yo. Me gusta imaginármelo así. Pero si me equivoco, he visto un bonito viaje, una agradable película.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 7.