La sombra de nadie
··········En principio, una historia de miedo, mayormente en la modalidad de niña o niñas muertas que no acaban de desaparecer y se obstinan en seguir en la trama.
··········Como cualquier historia de miedo, debe tener algo más. Pero quizás lo que hay aquí de más no acabo de verlo bien desarrollado. Por una parte, la presión de un pueblo sobre los pecados de sus vecinos, y de ahí la necesidad de ocultar, de enterrar cosas que más adelante acaban emergiendo y haciendo daño. Pero se esquiva filmar a la gente, o que aparezca de alguna manera en el guión su presión, así que cuesta un poco compartir con los personajes la necesidad de ocultar. Claro que (España rural, años 60) uno puede llenar ese hueco con su imaginación pero, no sé, no acaba de funcionarme.
··········El otro tema es la culpa. Tampoco acabo de ver cómo el personaje masculino principal lleva a cuestas la suya. Lo que lleva encima cuando llega al pueblo es lo bastante sustancial como para que acabe resultando subsumido en la historia de los que allí viven. Él es el único que de verdad lleva una culpa, cuando hay otros personajes, Avelina, Matías, que tendrían más motivo para estar sufriéndola y corporeizándola de alguna manera. Sin embargo, la niña-medium, ¿qué culpa tiene la pobre?
··········Lo del braille no es mala idea, aunque ... si luego va a haber voces...
··········Aparte de eso, nada de efectos especiales. Incluso las aparecidas resultan un poco patéticas, dan ganas de mandarlas a lavarse las legañas. Pero eso está bien, el miedo natural, el de los ruidos, las puertas, una sombra en una foto, es de los que uno puede llevarse a casa con más facilidad. A veces esos despliegues de efectos especiales generan miedos tan pesados que ni salen de la sala del cine.
··········Al final, es más una investigación, un poco como en el cine de suspense, en el que cada personaje va adquiriendo piezas del puzzle cuyo total explica las cosas.
··········Una cosa que me ha sorprendido es la actuación. Es infrecuente en estas películas de sustos que los actores hablen bien. A mí me parece que aquí casi todos lo hacen. Casi: Gertrúdix difícilmente gestiona un personaje que ya de por sí tiene que ser a la vez raro e insustancial y la regentadora del Internado tiene que bregar con un acento extranjero que siempre quita naturalidad al habla. Morón, menos genial que lo habitual, pero aún así, este hombre es un todoterreno, crea de verdad un personaje, aunque resulte difícil de seguir.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 4.