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Zampando cine en Madrid

Zampando cine en Madrid

Comentarios -no críticas- sobre películas vistas en los cines de Madrid. Ojo que a veces incluye contenidos.

Martes, 09 de enero de 2007

Flags of our fathers / Las banderas de nuestros padres

··········Creo que tiene interés preguntarse cómo se hace un héroe, desvelarlo. Lo que pasa es que a uno le parece que habría que desarrollar más el para qué se hace, en un sentido más general. Es cierto que a lo largo de la trama, especialmente en alguna de las entrevistas con los ancianos, sí que se deja claro la necesidad de crear ese vínculo social con el conflicto a través de la personalización, si uno quiere implicar a la gente en la barbarie. Pero la historia entra en eso desde un punto de vista más cerrado, menos genérico (la recaudación de dinero para bonos de guerra). Al final es como si se apuntara, pero sin llegar a disparar, hacia lo que interesa (esos empresarios que hay siempre lucrándose con estas cosas, la condición de guerra entre potencias coloniales que tuvo la lucha en el Pacífico, dentro de la IIGM, y al contrario que en Europa, donde había bastantes elementos más).

··········El tema por tanto, aunque incluya una especie de reproche general a la creación y manipulación del héroe por parte del político, lo hace de una forma tal que es muy fácil que nuestro bien educado cerebro construya enseguida una respuesta justificadora (al fin y al cabo, estaban en guerra, siempre hay gente teniendo que hacer cosas feas durante las guerras... en beneficio de todos) que deje a salvo, fuera de campo, el problema principal: la guerra en sí.

··········Lo que sí queda, lo que de verdad parece interesar a Eastwood, son las opciones personales, lo que cada uno hace o deja de hacer respecto a si estaba o no en la foto, o respecto a si se consideran o no héroes. Confieso que esto me interesa menos. La conclusión positiva de la película es que el verdadero héroe es el que se sacrifica por sus compañeros. Eso devuelve el tema a lo más sentimental, lo más humanamente comprensible y donde todos nos podemos poner de acuerdo y qué bonito y tal y tal. A todos nos gusta ese sentimiento cercano de saber que puedes confiar en la solidaridad de los otros miembros del grupo, con los que has jugado a las cartas, has recibido novatadas y en cierta noche has compartido algún recuerdo de tu chica. Lo malo es que, en guerra, esa solidaridad se expresa en que por ti se esté dispuesto a hacer cosas muy graves (hagamos como Ambrose Bierce: aunque se trate de guerra, hablemos de asesinatos, torturas, ...); Eastwood (o el novelista en que se basa) no es tonto al escoger como verdadero héroe a un enfermero. Eso permite que los actos que nos harán admirarle sean más salvíficos que mortíferos; aunque C. E. es lo bastante honesto como para hacerle usar también la bayoneta.

··········La guerra siempre provoca sentimientos confusos. Por una parte, basta trasladar toda esta trama a Irak, 2005, para que no seamos tan piadosos con los marines. ¡Hombre, claro, dice una voz, es que lo de Irak es una invasión bárbara! Pero, responde el otro, Iwo Jima es territorio japonés, también es una invasión (aparte de que pelear sobre el terreno de un tercero no es precisamente un acción loable). ¡No compares, Japón había atacado Pearl Harbour! Cierto, pero, ¿para qué necesita la US Navy tener Iwo Jima?, para poder realizar los salvajes bombardeos sobre la población civil de Tokio, Hiroshima y Nagasaki en 1945. Bueno, pero...

··········Creo que es meritorio filmar algo tan confuso como una batalla, manteniendo a la vez una percepción caótica por parte de los personajes, pero consiguiendo que puedas entender lo sustantivo de la acción. Me gusta el oficio que hay detrás de un montaje que se permite incluso intercalar planos ajenos a una miniacción dentro de los planos de ésta, y que el conjunto permita transmitir ambas cosas: el desorden y un conjunto de hechos ordenados causalmente.

··········Hay también la chapucilla, sorprendentemente recurrente en el cine, de hacer coincidir una fuerte lluvia con sombras marcadas de luz solar directa. Es cierto que la lluvia, fuera de abrigo, facilita mucho transmitir la sensación de desamparo, de incomodidad, de debilidad humana, pero ¿por qué no cuidar entonces que la luz no haga sombras definidas? Sólo falta un arcoiris.

··········También me parece apropiado marcar casi toda la película con el mismo tono de color, que tiene un matiz gris-azul propio de la armada (mar, buques, carenados de aviones,...). En las imágenes externas a los militares, campos de labor, casas de familiares, no veo tanto esa pátina, pero sí que se mantiene dentro del operativo militar de recaudación dentro del territorio estadounidense.


··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 7.


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Algunos son gourmets y otros comemos para llenarnos. Algunos van al cine y lo ven y entienden, y otros vamos sólo para llenar el vacío cerebral. Así que no hay que pedir demasiado.

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