La caja Kovak
··········Una tontada. Cada vez me sucede más que las películas de acción que antes eran entretenimientos para un rato, ahora me resultan más tontas. Claro que ocurre que soy más viejo con la edad (cosas que pasan a veces), pero no creo que sea sólo eso. Si tuviera la paciencia de volverla a ver con papel y lápiz en la mano, podría hacer una colección de frases hechas, repetidas, vacías de tanto salir en series yanquis en tantos canales de televisión varias veces por día: “te sacaré de aquí, pero tienes que confiar en mí”, “deme una sola razón para que no le mate ahora mismo”. Lo mismo con los recursos dramáticos para hacer avanzar la trama: cuesta creerlo, pero sigue habiendo el cartoncillo publicitario de un local para que los protas sepan dónde tienen que ir a continuación.
··········Y, naturalmente, no puede ser de otra manera en una película dramática tipo yanqui (ésta es hispano-británica, pero sólo se nota en los paisajes publicitarios de las Baleares), cuando el prota se enfada barre con su mano la superficie de la mesa. Es un tic. Aquí al menos se salva la botella de malta, y es el ordenador portátil el que se va al suelo.
··········(No sigas leyendo si la vas a ver y te molesta saber cosas de la trama).
··········Aparte de tonterías habituales en este tipo de películas (¿por qué el ruso tiene que robarle el pasaporte al escritor en el aeropuerto si tiene libre acceso a la habitación del hotel como se ha visto?, ¿para qué robar el pasaporte? si es para evitar que se vaya en avión, ¿por qué hacerlo después de que pase por facturación y tenga que enseñarlo?, ¿cuándo recupera el equipaje facturado? –es sólo un ejemplo), hay una más gorda porque afectaría al desarrollo de la trama. Si el chip prodigioso se activa cuando intentas arrancártelo, con las consecuencias suicidas habituales, ¿por qué no encargarle a otro que te lo saque mientras tú estás inmovilizado (simplemente anestesiado en un quirófano, por ejemplo)?
··········Por lo demás es una película con sus coches yendo rápido en carreteras peligrosas, tiros, paisajes, golpes, chica desnuda, obesa simpática, malo malísimo atractivo, ... o sea que se deja ver entretenidamente. Las dos ideas simpáticas, la canción húngara y el concepto de convertir a los seres reales en los personajes de la futura novela, tomando sobre ellos decisiones literarias, quedan ahogadas en ese revoltijo de cosa ya vista.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 3.