Paris, je t’aime
··········Una película de dieciocho episodios, de factura muy diversa y que realmente no tienen una unidad temática relacionada con París, porque muchos de ellos podrían suceder en cualquier sitio.
··········Ninguno es especialmente malo, aunque algunos me parecen pobres y sin demasiado interés. Son los de Bruno Podalydès (apenas vagamente simpático), Gurinder Chadha (que es poco más que unas cuantas miradas y azúcar), Gus Van Sant (dos de sus guapos y una broma sobre el idioma), Cristopher Doyle (una nota que no se decide a ser surrealista y en unos pocos minutos), Alfonso Cuarón (una bromita tonta, jugando a confundir al espectador), Olivier Assayas (que vale, que son muy cooool), Wes Craven (una cosa tiernita, indigna de Oscar Wilde).
··········El de los hermanos Coen, con Steve Buscemi, tiene gracia, está bien resuelto. El de Isabel Coixet confieso que me emociona en el momento; luego pienso que es un poco tramposillo, pero Sergio Castellito es quien es, y bueno, no deja de ser interesante que amar a menudo no sea sino ser necesitado. El de Nobuhiro Suwa es interesante, sobre la construcción del duelo por el hijo muerto.
··········Me gusta la simplicidad del de Walter Salles y Daniela Thomas; apenas reflejando el movimiento de ir al trabajo de una joven mujer, obliga a pensar el absurdo de dejar tu hijo al cuidado de otros para pasar horas de transporte público y llegar a ... cuidar los hijos de otros. Me gusta mucho el de Oliver Schmitz, con su forma de hacer crecer el conocimiento de lo que ha sucedido. También el de Tom Tykwer, que aunque también se base en un malentendido, cuenta muy bien en escasos minutos una relación amorosa y una inseguridad en ella. Y me gusta el de Alexander Payne, aunque no sé muy bien por qué, quizás al elección de la forma de narrar (una redacción en francés de quien aprende el idioma) o la actriz, su vestuario, su mirada triste con ganas de no estar triste.
··········Los dos de parejas maduras, el de Richard LaGravenese y el de Frédéric Auburtin y Gérard Depardieu, me parecen agradables, con buenos diálogos.
··········También tiene gracia el de Sylvain Chomet, para ser de mimos, porque contiene también el anti-mimo. Lo mismo el de Vicenzo Natali, una historia de vampiros en el que la atracción y el hambre siguen los pasos correctos.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 6.