Suchiin bulmyong / Address unknown / Dirección desconocida
··········Kim Ki-duk resulta muy diferente de unas películas a otras. Al contrario que lo habitual en él, en ésta casi todo es feo. Feísmo voluntario que supongo se relaciona con una época un tanto sórdida de Corea del Sur, finales de los 70, cuando aún no habían conquistado la democracia, y la guerra de los 50 seguía pesando sobre ellos.
··········Todo es deprimente. El paisaje de campos de cereal abandonados (quizás simplemente cosechados), barrizales, árboles de ramas rotas y sin hojas, paredes desconchadas, un incierto clima frío. Y sobre todo, una tristeza psíquica. Seres desesperanzados, que viven vidas que no son las que quieren. Una suerte de abandono moral en torno a una base militar estadounidense.
··········Incluso el único un poco animoso, el adolescente enamorado, es enseguida corrompido por la violencia reinante. Una violencia continua (carente de la elegancia de otras muchas películas coreanas), muy desagradable de ver (no porque sea gore ni por evisceraciones ni nada así, sino porque es una violencia familiar, laboral, omnipresente. No se regodea en la sangre, pero duele.
··········También hay ocasionales rasgos de humor ... negro y escasos.
··········Probablemente, muchas películas de mi país, referidas al periodo de la dictadura franquista, tienen también ese tono sórdido. Quizás en esta película quepa hacer una lectura simbólica sobre Corea, todos viviendo en torno a una base yanqui, todos contaminados de desesperanza, arrastrando los jóvenes los males de la guerra de la generación anterior. Sacrificando la chica su propio ojo para no depender del yanqui. Y, sobre todo, confiando a la violencia el posible cambio de la situación.