The hustler / El buscavidas
··········Me gusta mucho la forma de mantener la atención en la filmación de una partida de billar. Desde la distancia de una cámara, dos, tres, seis carambolas difíciles son interesantes de ver, pero cuando una partida dura muchas horas, y es una sucesión de carambolas difíciles... Sin embargo, Rossen deja crecer la atención con una tacada tras otra, con la cámara mostrándolas y, tras llegar a una especialmente buena, arranca la música, aleja la cámara y empieza a filmar como la coreografía de un ballet, con dos primeras damas en torno a la mesa y una trouppé en torno.
··········Me parece una vuelta de tuerca al obsesivo tema yanqui de perdedores y ganadores. Aunque aquí los manager insistan en que hay que formar el carácter para pasar de una a otra categoría, yo diría que Fast Eddie lo que ha de aprender es por qué o para qué o por quién juega; y ese aprendizaje hace que el ganar no sea necesariamente el objetivo.
··········Para llegar a la segunda partida con el Gordo de Minesotta, ¿hace falta argumentalmente que Sarah muera? Yo creo que no, creo que el personaje de George C. Scott podría haber educado a Eddie. Que Sarah muera es desenfocar la historia de quien parece el protagonista, para dotar de profundidad su evolución. Ella realmente existía, estaba allí, es un personaje no resuelto, no meramente funcional; un elemento que se sobrepone al aparente desinterés del narrador, centrado en el héroe, para asumir el protagonismo como puede hacerlo.
··········El Gordo de Minesotta (en la genial interpretación de Gleason tras la segunda partida, construida apenas con un par de miradas y una postura sobre la silla) sí adquirió carácter. Pero la fórmula talento+carácter=ganador falla. Es un hombre derrotado por su relación con Scott; en algún momento del pasado ha perdido su dignidad. Ahora es nada menos, pero anda más que un magnífico profesional. Y su derrota ante Eddie Felson no está sobre el paño verde.
··········No es una película desarrollada sobre diálogos magníficos, pero hay algunas frases para la posteridad: “No estoy borracha, soy coja”, “dos barcos que se cruzan en la noche han de invitarse a desayunar” y, bastantes años antes de que se filmara ‘Hola, ¿estás sola?’, “en realidad sí que quiero saberlo, lo que no quiero es preguntarlo”.