The host
··········La verdad es que no recuerdo haber visto películas japonesas del tipo Godzilla. Por comparación con lo que pasa con las peliculas de miedo que luego replica Hollywood a su manera, pensé que también con estas películas de monstruo apocalíptico habría una calidad sensiblemente diferente. En este caso coreano, creo que no demasiado.
··········Las cosas que más me estorban en las películas de monstruos, miedo o ciencia ficción de la gran industria yanqui (salvo las que se hacen en serio, claro) están también en ésta: unos diálogos patéticos con los que cuesta dejar que la historia entre en uno, y en la construcción de los detalles de la narración, una priorización de la efectividad sentimental antes que la lógica (aquí, por ejemplo, niños que sobreviven a la Jonás donde los adultos han muerto, la hermana de la protagonista provista de su arco olímpico en las situaciones más inverosímiles para que funcione su redención por haber fallado en un torneo).
··········Otro de los elementos básicos en estas películas, los efectos especiales, el monstruo en cuestión, no me han parecido especialmente vistosos (creo que fueron premiados en Sitges). Dejando de lado mi absoluta ignorancia sobre la complicación que pueda tener crearlos, el monstruito de esta película no me parece nada especialmente original, un anfibio con boca de elementos proyectables tipo Alien (lo cual es ya casi obligatorio); su movimiento sí es armonioso; los otros efectos digitales apenas son el fuego (y no me parece que sea especialmente realista aplicado sobre la imagen del bicho).
··········¿Qué me interesa de esta película? Unas cuantas cosas: los héroes no son los cuasiadolescentes guapetes perfectos de las películas yanquis, sino un retrasado mental, un parado alcoholizado, una deportista olímpica afectada de bloqueos en los momentos cruciales, un cincuentón que les quiere como un padre a sus hijos, ..., los más normales son los niños. La fijación del mal centrada en la contaminación medioambiental y en la maldad del sistema; lo que empieza de una forma tópica con yanquis malos contaminando ríos coreanos, va mejorando con la historia del agente amarillo, por lo demás no muy bien contada; pero, sobre todo, me gusta el desapego de los héroes a cualquier institución estatal, que es siempre un poder molesto, incompetente o partidario del mal, y su relación con la lucha de la juventud coreana en los años 80 para conseguir la democracia en el país. Y un par de escenas: el padre explicando la deficiencia mental de su hijo mayor a los hermanos de éste, pero con todos dormidos; y, sobre todo, la sencillez y la emotividad (para mí, claro, que soy tan sensiblero) de la escena en que comen antes de salir a rescatar a la pequeña y todos la van alimentando, aunque no está ahí.
··········¿El título? Bueno, los coreanos la titulan en su idioma; las demás colonias del imperio no tenemos derecho a un título en nuestra propia lengua incluso si, como ha sucedido en Madrid, sólo se ha proyectado doblada. Quien manda, manda.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 6.