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··········Violenta, y de tan violenta, muchas veces divertida película que me parece que no responde a los esquemas habituales de las grandes productoras (o éstas cambian más de prisa que mi poco seguimiento).
··········Es visualmente hermosa. No para quienes sientan una repugnancia contra la visión de la violencia, claro, porque es una orgía de sangre (no obstante, hay más de limpia cirugía que de casquería). Me gusta el tratamiento visual. Por una parte, el color, la luz, está tan manipulado que la textura es casi la del pulp, el papel barato de impresión de los tebeos.
··········Por otra parte, me gusta la libertad formal de, puesto que esto es un tebeo, ralentizar imágenes hasta casi detenerlas de manera que se construya una viñeta legible como tal en la retina del espectador, o fijar el enfoque en detalles y dejar que los fondos crezcan hacia el fondo.
··········Esa misma libertad está tambien en la figuración, los vestuarios. Hay ropajes que parecen de Las mil y una noches de Pasolini. Los artilugios, los animales, el Quasimodo, plenamente de cómic, despreocupándose del hecho de estar narrando un sucedido presuntamente histórico. Más El señor de los anillos que Tebas.
··········También me parece original el papel activo de la casi única mujer, y las decisiones que toma, poco correctas para lo que un producto yanqui para adolescentes suele mostrar.
··········Es una película intensamente erótica. No sólo porque la pantalla la ocupan musculitos depilados en slips de cuero y mujeres de ropas volátiles y esquivas y pezones erectos. También hay una escena orgiástica tomada directamente del Satyricon de Fellini. Una chavala bailando y luego en una posición respecto a los sacerdotes que dan ganas de redimirla. Y Jerjes es una loca casi en plan Anarcoma de Nazario, cogiendo ( J en fin, agarrando) por detrás al bueno del rey Leónidas, e intentando establecer una relación de dominación / sumisión con él, quien sin embargo es más partidario de los rollitos de erastés y erómenos. De lo que por cierto, sin decir nada, no deja de insinuarse alguna cosa, aunque sea hablando de escudos. Incluso en los títulos de crédito hay un Fassbender (que no sé si se dobla lo bastante rápido), igual es un trasunto del fantasma de Rainer Werner.
··········Me resulta curioso que se hagan interpretaciones políticas de una película así. Tiene tanta carga política concreta como cualquier programa de videoconsola de matar marcianos. Creo que los ayatolás iraníes se han enfadado (seguramente más por la loca de Jerjes que porque los persas pierdan la batalla), hay quien le hace lecturas bushistas. Incluso uno de nuestros intelectuales de la extrema derecha episcopaliana la interpreta en clave del “proceso de paz” con ETA (dejando salir por cierto indisimuladamente lo que lleva dentro).
··········Es en esto de poner una historia de fondo a estas imágenes y estas peleas donde la película vuelve al territorio de las grandes productoras yanquis. Fraseología rimbombante, la autoconciencia de pueblo elegido, el toquecito antiestatal del héroe (aquí el del propio Rey frente a las normas de los oráculos) una extraña idea de que los espartanos son un pueblo libre (¿libre?, ¿sin esclavos?, ¿con un consejo casi más a la romana que a la ateniense, pero difícilmente espartano?) que se opone a un invasor. Toda ese blablablá ortodoxo del bien y el mal, pero que aquí chirría cuando uno está viendo el calado moral de los buenos: meros asesinos, eutanastas, irresponsables, etc., etc.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 6.