Laburo España: 250.000 ofertas de empleo
Zampando cine en Madrid

Zampando cine en Madrid

Comentarios -no críticas- sobre películas vistas en los cines de Madrid. Ojo que a veces incluye contenidos.

Viernes, 04 de mayo de 2007

Spiderman 3



··········Cuando yo era un crío, de los tebeos de Marvel creo recordar que prefería Thor e Ironman (me suena que tenía algo entrañable, como que debía enchufar su brazo periódicamente a la corriente o algo así). También Los cuatro fantásticos me gustaban. Superman, sin embargo, ya entonces me parecía bastante tonto (de hecho, se me mezcla en el recuerdo con el Capitán América). Spiderman tenía algo, entonces no tenía muy claro el qué. Quizás que el trasfondo humano del personaje tenía más interés que las chorradas amorosas de Superman con la señorita Lane.

··········Cuando vi la primera de esta serie de películas de Sam Reimi sobre Spiderman, me pareció darme cuenta del por qué me había interesado tanto. Era una bildungsroman. La trama de ese primer Spiderman de Reimi no bloqueaba lo esencial de la historia, que es un trasunto de la adolescencia. A Peter Parker le pica una araña en el Museo de Ciencias; por tanto, lo que desata su proceso es el conocimiento, la sabiduría, y la naturaleza, su propio cuerpo. Ese cambio, conforme se desarrollaba la trama de peleas habitual, mostraba la dualidad del proceso de crecimiento: la adquisición del poder (el deseo sexual, como impulso del poder sobre el propio cuerpo y el de otros, el poder físico de imponer la propia voluntad, el poder social del respeto ajeno, de la competencia triunfante, ...) y la pérdida de la irresponsable libertad infantil. Y culminaba en lo que era la historia amorosa de la película: ¿podía el nuevo Parker, el Parker que ya no es el pequeño Peter consagrarse a un amor o debía dar prioridad a sus funciones sociales, públicas? Incluso en el guión se permitían dejar una broma que mostrara claramente de qué cambio se hablaba (durante la primera transformación de Parker, en su habitación, con su tía llamando al otro lado de la puerta, “Peter, ¿va todo bien?”, justo en el momento en que él, en la exploración de su cuerpo está mirando sus genitales, su cara se ilumina y contesta “sí, tía May, está todo muy bien”).

··········Al ver la publicidad de esta tercera entrega, pensé que podía volver a suceder que, dentro de ese tipo de cine comercial y olvidable, voviera a haber una historia potente. En este caso, el mal como una expansión de la propia personalidad, y no como una invasión ajena; el mal como un desarrollo anormal, un cáncer del bien (al estilo de Kurtz, río Congo –o Mekong- arriba). Pues no.

··········De lo que habla la historia en cuanto a ese tema es del sentimiento del odio y la venganza. Para la tía May, se trata de que el mal no anide en nuestros corazones y tal, pero para la trama de la historia, lo que importa es que el odio ciego, el ansia de venganza poco selectiva, acaba por hacer daño “a los nuestros”, o nos dificulta distinguirlos: si nuestra actividad se orienta sólo a un objeto o persona a destruir, se pierde el norte de la clasificación de buenos y malos. La verdad es que no deja de ser un mensaje un tanto revolucionario en los Estados Unidos tras septiembre de 2001. Pero me interesa menos, y se desarrolla peor: hay alguna confusión con el otro tema, la pérdida de la humildad por la adoración ajena, tampoco hay claridad en el personaje del Hombre de arena (ya que no veo claro por qué ha de odiar a Spiderman, quien simplemente ha actuado como un buen policía defendiendo el dinero de los Bancos), también la ensalada habitual sobre qué daño es lícito hacer en la defensa de la Ley y el Orden ... cuando se están dando unos mustios tales que la persistencia de la vida se debe sólo a exigencias del guión.

··········Qué decir de la intención de relacionar, con bastante torpeza, el proceso de liberación del mal que te asfixia y transforma con los elementos de la religión católica.

··········Aparte de esta decepción sobre la ‘corriente profunda’ de la trama, hay más cosas que me disgustan. Todo el tono de la película, pero especialmente los primeros veinte o treinta minutos, parecen escritos para chicas de nueve a doce años. Caras, frases, gestos empalagosos, tontitos, pringosillos. Supongo que luego las peleas, los efectos especiales y los –demasiado escasos- golpes de humor recapturarán a otros segmentos del público. Y que a los yanquis les dará gusto (y no sentido del ridículo) la bandera yanqui de fondo cuando el héroe llega para el combate supremo.

··········Gustarme, sólo algunas cosillas: la competencia de los maquilladores para hacer cambiar la personalidad de Maguire y de Franco antes de que sean las vestimentas o sus acciones las que les marquen. La estética del hombre de arena y del ‘mal negro’, aunque en ambos casos sólo momentáneamente. El de arena al principio y la viscosidad cuando invade; creo que se estropea su efecto no dejando claro dónde están sus límites físicos en las peleas finales y sobre todo en las bromitas en el laboratorio. La casa de Parker, tan neoyorquina. Y poco más, algunos movimientos en las peleas, algunos artilugios, ...

·········· Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 3.

Referencias

URL para referencias

Comentarios

Comentar


Recordar datos

Acerca de

Algunos son gourmets y otros comemos para llenarnos. Algunos van al cine y lo ven y entienden, y otros vamos sólo para llenar el vacío cerebral. Así que no hay que pedir demasiado.

Búsqueda

 

Categorías

En cartel en la corte (29)
En la tele (3)
Festivales (30)
Filmoteca (10)
General (4)
Grabadas (2)
Personas (2)
Te la perdiste (131)

Archivos

Mayo 2008 (0)
Mayo 2007 (11)
Abril 2007 (17)
Marzo 2007 (19)
Febrero 2007 (17)
Enero 2007 (19)
Diciembre 2006 (18)
Noviembre 2006 (16)
Octubre 2006 (32)
Septiembre 2006 (22)
Agosto 2006 (16)
Julio 2006 (10)
Junio 2006 (14)

Sindicación

RDF 0.91
RSS 1.0
XML/RSS 2.0
Atom 0.3

Créditos

Diseñado por Manu Contreras
Creative Commons License